jueves, 4 de febrero de 2016

Diario de Edurne Igartiburu.

DÍA 1:

Es un día lluvioso en Euzkadi, no hay nadie en la calle, mi madre nos despierta para que vayamos a desayunar como todos los días. Mi hermano, con una mueca de aburrimiento en la cara se levanta, me obliga a vestirme rápido, como si algo fuese a pasar esta mañana. 
Nos dirigimos los dos a la cocina, mamá con todo su amor nos ha preparado a Julen y a mí dos vasos de leche con dos magdalenas para cada uno. 
Mi hermano es el mayor de los dos, tiene 12 años de edad y yo 8. Aunque mi hermano quiera cuidarme de todo mal, yo puedo cuidarme sola, mi madre siempre me dijo que para la edad que tenía era demasiado "espabilada". 
Julen parecía que tenía más prisa de lo normal, parece ser que hoy no íbamos a ir al colegio, la Sra. Marixtchu,iba a estar muy disgustada conmigo, pues si no iba,no me iba a recoger el trabajo que tenía pendiente entregar para Conocimiento del Medio.
Las 9:45 de la mañana, ha parado de llover, pero el día sigue triste y gris... Para en la puerta de casa un coche, que bueno... Más que un coche es una especie de camión con más niños de mi edad dentro. Julen me ha dicho que hoy nos vamos de excursión por unos días, le pregunto que por cuántos días... Él me dice que por unos cuántos, me da la sensación de que no me quiere decir cuánto tiempo, parece que muchos. ¿Por qué mamá no viene?, Julen tampoco me responde a esa pregunta, parece que se le cae una lágrima de la mejilla derecha. ¿Por qué mi hermano mayor llora? Si se supone que nos vamos de vacaciones un tiempo... ¿Quizás es porque mamá no viene? 
Voy a preguntarle a mamá que por qué ella se queda en Euzkadi... Me dice que porque tiene que quedarse a cuidar de nuestro castillo para que cuando la princesa venga (yo, mamá siempre me llamó princesa y dijo que nuestra casa era mi castillo) esté todo como lo dejó cuando se fue... Las palabras de mamá me han tranquilizado un poco, pero sigo un poco asustada... Algo raro estaba pasando y nadie me quería decir qué es.
Al salir por la puerta mamá nos da un abrazo y un beso enooooooorme, como si nunca más nos fuese a volver a ver... La verdad es que el abrazo me entristeció demasiado... Nunca me había pasado esto con los abrazos de mamá... Siempre me tranquilizaban, porque siempre que me los da es como si me estuviese diciendo que todo va a estar bien, pero esta vez no estaba segura de si ese abrazo significaba lo mismo. 
Julen me separa de mamá, ahora sí, con un montón de lágrimas en las mejillas de su pecosa cara... Y yo dejo mi diario para subirme al camión lleno de niños... 

DÍA 2:

Estamos en un tren bastante extraño... El camión de ayer nos llevó a la estación de Euzkadi... Todavía no sabemos hacia dónde nos dirigimos. 
Julen está dormido a mi lado, no se separa de mí, pero a mí me entra curiosidad por inspeccionar este raro y enorme tren... Y así lo hago, me separo de mi hermano para pasear por esta enorme máquina. 
Llevo media hora andando y solo veo a niños con cara de asustados y a señores mayores con uniforme... Supongo que trabajarán en el tren.
Se me acerca una niña, rubia, ojos verdes amarronados, de la misma edad que yo (más o menos)... Me saluda y me dice que se llama Itziar, creo que tiene la intención de hacerse amiga mía... Bueno, nunca está mal tener compañía en un sitio extraño, así que me decido a hablar y presentarme también.
Nos tiramos dos horas hablando, la verdad es que hemos hecho muy buenas migas. La digo que se venga a mi camarote con mi hermano.
Pasamos y Julen me mira con cara de enfadado y me pregunta diciendo un taco un poco mal sonante que dónde cojo... había estado... No he escrito el taco entero porque mamá dice que las princesas no dicen palabrotas, aunque a veces Julen me hace decir algunas, porque me pone de los nervios.
Las 14:07, hora de comer. Este tren tiene un comedor bastante grande, aunque la comida es nefasta... Hoy el menú son judías pintas con arroz... Bueno, eso dicen... Pero más que judías pintas con arroz es caldo marrón con dos judías y el arroz puede que sea invisible... 
Itziar se niega a comer, la verdad es que la entiendo pero yo la obligo a comer, pues parece que va a ser un viaje largo y tiene que alimentarse, aunque los platos de este tren sean asquerosos.
22:30 de la noche, la cena ha sido igual de mala, a Itziar le ha sentado hasta mal. Nos disponemos a echarnos a dormir, en el camarote hay una litera, Itziar y yo dormimos en la cama de abajo y Julen duerme en la de arriba.
Ya están los dos dormidos, yo también voy a intentar dormir... Buenas noches y a ver qué es lo que nos depara mañana.


DÍA 3:

Buenos días, hoy Itziar y yo nos hemos despertado antes de la hora en la que nos suelen despertar en el tren... Son las 6:00 de la mañana... Nos hemos decidido a ver el amanecer y a robar unos cuantos panecillos de leche en la cocina, parece ser que es lo único bueno que vamos a comer en mucho tiempo.
Itziar y yo llevamos conociéndonos un día y ya llevamos muchas historias contadas, me ha contado que su mamá murió hace dos años de cáncer de mama y a su papá no llegó a conocerle... Ella ahora vive con su abuela Mercerdes. Me cuenta que no tiene muchos amigos, porque la ven una niña rara por no tener mamá, yo la digo que eso es una tontería, que por no tener mamá no tiene por qué ser diferente.
La verdad es que Itziar me gusta, es una niña demasiado madura e inteligente para la edad que tiene, al igual que yo... Y también hemos vivido desgracias parecidas. Mi padre abandonó a mi madre cuando esta se quedó embarazada de Julen, luego volvió y se quedó con ella, me tuvieron a mí y todo bien, parece que papá recapacitó... Pero cuando yo cumplí los 4 años de edad, papá empezó a maltratar y a humillar a mamá, hasta que un día papá se pasó más de la cuenta con mamá y se suicidó por el daño que le causó a ella o por cobarde, que también es una opción.
Después de estar toda la mañana hablando, nos disponemos a ir al camarote a ver si Julen seguía ahí o había ido al comedor a desayunar la mierda de comida que ponían (!ups¡, se me escapó un taco). 
Nos encontramos a Julen en el comedor, nos llama traviesas por hacer lo que siempre se nos viene en gana, nos reímos.
De repente Itziar me dice que se encuentra bastante mal, quizás han podido ser los panecillos de leche... Se desmaya, yo me asusto, tanto que me pongo a llorar, Julen la coge para que no se de un golpe en la cabeza y avisa a un señor mayor que nos está vigilando. Se deciden por llevar al médico del tren a Itziar... 
Cuando la acompañamos a enfermería Julen y yo vemos que hay varios niños con los mismos síntomas que tiene Itziar... Nos empezamos a preocupar.
Hemos pasado todo el día sin saber nada de Itziar, la verdad es que me tiene bastante preocupada, esta mañana estaba bien sana... !Malditos panecillos de leche¡
Bueno... Me dispongo a dormir... Buenas noches, espero saber mañana alguna noticia sobre mi amiga.


DÍA 4:

Buenas noches, hoy no he cogido el diario en todo el día, tampoco he comido... Julen está preocupado por mí y yo estoy preocupada por Itziar, porque en todo el día no he tenido noticia de ella.
Me siento triste, no tengo a nadie a quién contarle mis historias y mis penas... Siempre se las puedo contar a Julen, pero ahora está menos atento a mí, porque al parecer se ha echado una novia en el tren.
Estoy sentada en mi cama, con la misma ropa que llevaba cuando subimos a este asqueroso tren, no hemos tocado la ducha desde entonces. Espero que al sitio al que nos dirijamos sea más acogedor que esto, porque la verdad que el viaje no me está gustando nada, quiero salir ya de este maldito tren... 
Viene una señora vestida de blanco a nuestro camarote, nos avisan a Julen y a mí, !Al fin nos dan noticias de Itziar¡...
Solo sacan al pasillo a mi hermano... A mí me dejan dentro, ¿por qué no me puedo enterar yo también? 
Después de unos 10 minutos en los que Julen está fuera, este me sienta en la litera de abajo donde dormimos Itziar y yo y me confirma la horrible noticia... "Edurne, Itziar se ha ido al cielo con el abuelo, a un sitio mejor... Los ángelitos la han llamado pronto porque tiene una tarea que hacer..." Me dice mi hermano. A pesar de que ha aflojado las palabras, yo bien sé que Itziar a muerto de gripe española, no puedo evitar ponerme a llorar y a maldecir a este estúpido tren que hasta ahora solo me ha traído disgustos. No puede ser, solo la conocía de un día y ya la quería como una hermana, la vida es muy injusta para algunos...
Con mi enfado y lágrimas en la cara le pregunto a Julen enfadada que qué narices estamos haciendo en este dichoso tren, que no me intente engañar porque precisamente de vacaciones no vamos... Entonces mi hermano con algunas lágrimas también en la cara se dispone a decirme la dura verdad... "Edurne... Estamos en guerra y este tren nos está llevando a un sitio mejor. Posiblemente no volvamos a ver a mamá, ni a la tía... Posiblemente cuando lleguemos a nuestro destino tú y yo nos separemos para siempre..."
Me quedo blanca, con ganas de morirme yo también... ¿No iba a volver a ver a mi madre? ¿No iba a volver a saber nada de mi hermano? 
Le digo a Julen que hubiese preferido quedarme en casa y morir por culpa de un fusil antes que separarme de mi familia...
Llega la noche y yo disgustada y echando en falta la presencia de Itziar me dispongo a acostarme, no le digo nada a Julen aunque él me dice "Buenas noches hermana..."


DÍA 5:

17:18 de la tarde, el tren de la muerte al fin se para en el destino correspondiente... Francia. Paramos en un sitio llamado Tenay, un pueblecito situado al este de Francia, también nombrado "Nunca Jamás".
Descargamos nuestras pertenencias en una especie de reformatorio, esta vez por lo menos las habitaciones eran un poco más grandes que en las del tren. 
Llevamos varios días sin comer bien y creo que veo a Julen mucho más delgado... No nos han tratado bien en el viaje.
Aquí nadie entiende nuestro idioma, es todo tan raro... Julen me dice que no me separe de él... Creo que estoy echando muchísimo de menos a mi querida Itziar, si ella hubiese estado aquí conmigo me hubiese tomado más a risa toda esta situación, pero es todo tan fúnebre que no puedo ni soltar una sonrisa a mi hermano cuando me dice que todo va a estar bien. 


...


DÍA 58:

Han pasado ya meses desde que embarcamos en ese tren aterrador...
No he cogido el diario desde que llegamos al reformatorio en Tenay... Hoy lo cojo para decir que llevo 45 días sin ver a mi hermano y que lo último que me dijo cuando nos separaron en Bélgica fue: "Te quiero Edurne."

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